LA PRIMERA PLANTA

Dedicados todavía a la construcción y adecuación de lo que sería su primera planta de incubación, el día de San Pedro de 1968, la recién fundada empresa incubadora recibió en la granja El Victorial, ubicada sobre la carretera de San Miguel, cerca de Fusagasugá 2.500 pollitas reproductoras de raza H y N que en aquella época era la mejor raza ponedora.

 

Por efecto del largo viaje en avión, las gestiones de aduana, el transporte inadecuado, la inexperiencia de los nuevos incubadores, entre otros aspectos, en los primeros tres días la mortalidad de los pollitos llegó a las 1.100.

 

Más del cuarenta por ciento del potencial de producción con que iba iniciar Incubacol, había desaparecido en sus primeros tres días de vida.

 

El resto de las aves sobrevivío, crecieron hasta llegar adultas, comenzaron a poner huevos que de la granja eran llevados a Chinauta, en donde está la primera de lo que hoy es un grupo de tres plantas de incubación de Incubacol.

 

Se necesitaba un sexador para que separara al nacer, las pollitas hembras, excluyendo los machos. Pero no había sexadores disponibles.

 

A importar un sexador, y llegó entonces Dick Murata.

Y el número cada vez mayor de aves para atender, exigió veterinario. Y el ritmo de crecimiento necesitó de alguien que se hiciera cargo de la producción y venta de los animales producidos; para cumplir con todos esos esfuerzos necesarios llegaron Benicio Laserna, Ernesto Guzmán, Angel Mora, Mario Jaramillo y Alvaro Cobo, entre muchos otros.

 

Así llegamos a todo el territorio nacional. De hecho se pueden contar con los dedos de las manos y sobran dedos, los avicultores colombianos que no hayan recibido aves producidas por Incubacol a lo largo de los últimos 30 años.

 

Pero como todo lo que está en orden tiende al desorden, una vez se había llegado a un buen nivel de cubrimiento nacional, la aparición a nivel mundial de la enfermedad de Marek, que afecta a las aves produciéndoles tumores viscerales, neurales y de la piel, se constituyó en un freno para toda la avicultura mundial.

 

La única luz que al fondo del túnel se observaba era la investigación que en ese entonces adelantaban los científicos del centro east lansing en los Estados Unidos, quienes habían observado que la inyección de un virus herpes de los pavos, impedía la presentación de la enfermedad en las aves inoculadas.

 

Aprendieron el primitivo, pero efectivo método vacunal. Nace entonces Colombiana de Biológos, Cobiol, que con la dirección de Mario Jaramillo y Benicio Laserna, es pionera en la producción de la vacuna de Marek, que salvó a la avicultura de su desaparición. Fusagasugá se convirtío en uno de los primeros lugares del mundo en donde se producía una vacunación masiva contra una enfermedad de este tipo en cualquier especie animal.

 

Y como todo lo que esta en caos tiende al orden. El perfeccionamiento de esas y otras vacunas, y el aumento en los consumos - entonces supremamente bajos de pollos y huevos -, volvío a darle, primero estabilidad y luego impulso, reforzado para crecer, a una empresa que en los primeros diez años de su vida ya era líder indiscutido en el sector avícola colombiano.

 

Ya no se trabajaba con la gallina inicial. Las aves de máxima productividad para la época eran las Shaver y los pollos de engorde Peterson y Ross, inicialmente, y luego Starbro, aves con las que Incubacol logró porciones siempre mayoritarias en el mercado nacional.